SANDEL, MICHAEL J. / PIKETTY, THOMAS
Un profundo y optimista llamado a la acción y la reflexión. Para Piketty, el arco de la historia es largo, pero se inclina hacia la igualdad. Sin embargo, no hay nada automático en ello: como ciudadanos, debemos estar dispuestos a luchar por ella y a (re)inventar constantemente la miríada de instituciones que la harán realidad. Este libro está aquí para ayudar.
Esther Duflo
Un argumento sostenido de por qué deberíamos ser optimistas sobre el progreso humano
[Piketty] ha presentado un plan inteligente, reflexivo y motivado por convicciones políticas admirables.
Gary Gerstle, Washington Post
Thomas Piketty ayudó a poner la desigualdad en el centro del debate político. Ahora, ofrece un ambicioso programa para abordarla
Esto es economía política a gran escala, un punto de partida para el debate sobre el futuro de la política progresista.
Michael J. Sandel, autor de La tiranía del mérito
[Piketty] sostiene que estamos en una trayectoria de mayor, no menor, igualdad y expone sus recetas para remediar nuestras corrosivas disparidades de riqueza actuales.
David Marchese, New York Times Magazine
Hoy en día es fácil ser pesimista. Sabemos que la desigualdad ha aumentado drásticamente en las últimas dos generaciones. Sus estragos son cada vez más imposibles de ignorar. Pero el gran recorrido de la historia nos da razones para tener esperanza. En esta breve y sorprendentemente optimista historia del progreso humano, el principal economista de la desigualdad del mundo muestra que a lo largo de los siglos hemos estado avanzando, de manera irregular e inconsistente pero inexorable, hacia una mayor igualdad.
Thomas Piketty nos guía a través de los movimientos sísmicos que han dado forma al mundo moderno: el nacimiento del capitalismo, la era de la revolución, el imperialismo, la esclavitud, dos guerras mundiales y la construcción del estado de bienestar. Demuestra que, a pesar de todo, las sociedades han avanzado hacia una distribución más justa de los ingresos y los bienes, reduciendo las desigualdades raciales y de género y ofreciendo un mayor acceso a la atención sanitaria, la educación y los derechos de ciudadanía. Para seguir avanzando, sostiene, debemos comprometernos con sistemas jurídicos, sociales, fiscales y educativos que puedan hacer de la igualdad una realidad duradera, al tiempo que resistimos las tentaciones del separatismo cultural. Lo que está en juego es la calidad de vida de miles de millones de personas. Sabemos que podemos hacerlo mejor, pero ¿nos atrevemos?